Embarazo Blog
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El embarazo no debe percibirse como un impedimento para la práctica de ejercicio físico.  De hecho éste es un importante componente para el mantenimiento de la salud general. El ejercicio físico es especialmente importante durante el embarazo, ya que estas mujeres tienen un alto riesgo de padecer diabetes mellitus gestacional, la cual ha sido relacionada fuertemente con la obesidad (Berkowitz et al., 1992; Dempsey et al., 2004). Una vez las mujeres ganan una cantidad de peso excesiva durante el embarazo, éstas tienden a mantener dicho peso tras el parto. La ganancia excesiva de peso durante el embarazo puede resultar en un problema serio de obesidad (Rooney et al., 2002; Rooney et al., 2005). El embarazo no debe ser un período de tiempo de carácter sedentario, aunque sí es cierto que se realiza menos ejercicio vigoroso con menor duración y frecuencia que en mujeres que no están embarazadas (Petersen et al., 2005). En realidad, las mujeres que mantienen su entrenamiento durante el embarazo continúan realizando ejercicio a una intensidad mayor que las que no realizan ejercicio normalmente. A lo largo del tiempo, estas mujeres ganan menos peso, depositan menos grasa, tienen una mayor condición física y tienen un perfil de riesgo cardiovascular menor en el período perimenopáusico que las mujeres que cesan de realizar ejercicio durante el embarazo (Clapp, 2008).
Las mujeres obesas tienen un riesgo fetal, neonatal y de morbilidad maternal aumentada, por tanto la prevención de las ganancias de peso excesivo durante el embarazo es importante para la salud del bebé y la madre. La actividad física regular realizada antes y durante el embarazo se ha demostrado que reduce la indicencia de diabetes mellitus gestacional (Berkowitz et al., 1992), en un 30% como mínimo, dependiendo de la cantidad del gasto calórico de la actividad física semanal y de la intensidad del ejercicio. El ejercicio vigoroso es importante para prevenir las ganancias de peso en el embarazo y a lo largo de la vida. La ganancia de peso debido a la inactividad física significa de forma usual un incremento en la masa grasa, la cual, bioquímicamente, parece que reduce la capacidad del cuerpo para ganar músculo en el futuro debido a la atenuación de los procesos anabólicos (Sitnick et al., 2009), además de que una persona obesa per se ya tiene mayor dificultad para ganar músculo.
Durante las 6 semanas del post-parto, la mayoría de ejercicios pueden continuar realizándose. Debido a la fatiga del parto y el cuidado maternal del bebé, algunas mujeres pueden necesitar reducir la intensidad o la duración de sus sesiones de entrenamiento. Las mujeres que han tenido un parto por cesárea deben incrementar su entrenamiento de fuerza y cardiovascular de forma lenta y progresiva, dependiendo del nivel de molestia y otros factores como la anemia o infección de la herida. El inicio del entrenamiento del suelo pélvico en el período inmediato al post-parto puede reducir el riesgo de futura incontinencia urinaria (Morkved, 2000).
Beneficios del ejercicio físico sobre el embarazo:
–    Mantiene la condición física materna.
–    Minimiza el riesgo de alteraciones del embarazo.
–    Disminuye la presión arterial
–    Previene el aumento excesivo de peso y masa grasa.
–    Previene la diabetes mellitus gestacional.
–    Reduce el riesgo de incontinencia y problemas sexuales tras el parto.
–    Aumenta la energía y la vitalidad.
–    Facilita el parto.
–    La recuperación post-parto es más rápida.
–    Previene el dolor lumbar.
–    Mejora la postura.
–    Mejora el humor.

A continuación se resumen las recomendaciones de la Society of Obstetricians and Gynaecologists of Canada (SOGC) (Davies et al., 2003):
1. Todas las mujeres sin contraindicaciones deberían realizar ejercicios de acondicionamiento cardiovascular y muscular como parte de un estilo de vida saludable durante su embarazo.
2. Deben establecerse objetivos razonables de condición física cardiovascular para mantener unos buenos niveles de fitness durante el embarazo sin excederse o entrenar para una competición deportiva.
3. Las mujeres deberían de elegir actividades que minimicen el riesgo de pérdida de equilibrio y trauma fetal.
4. Las mujeres al realizar un programa de ejercicio físico deberían de saber que no se ven alterados o incrementados los efectos adversos sobre las características del embarazo o del feto.
5. La iniciación en la ejecución de ejercicios del suelo pélvico en el período inmediato al posparto puede reducir el riesgo de incontinencia urinaria futura.
6. El ejercicio moderado durante el período de lactancia no afecta a la cantidad o calidad de leche en el pecho de la madre ni perjudica el crecimiento del bebé.

REFERENCIAS:
Berkowitz GS, Lapinski RH, Wein R, et al. Race/ethnicity and  other  risk  factors  for  gestational  diabetes.  Am  J Epidemiol 1992 May 1; 135 (9): 965-73
Clapp JF.   Long-term   outcome   after   exercising throughout pregnancy:  fitness and cardiovascular  risk. Am J Obstet Gynecol 2008 Nov; 199 (5): 489.e1-6
Davies, G. A., et al. Exercise in pregnancy and the postpartum period.Journal of obstetrics and gynaecology Canada: JOGC= Journal d’obstetrique et gynecologie du Canada: JOGC, 2003, vol. 25, no 6, p. 516-529.
Dempsey JC, Sorensen TK, Williams MA, et al. Prospective study of gestational diabetes mellitus risk in relation to maternal  recreational  physical  activity before  and  during pregnancy. Am J Epidemiol 2004 Apr 1; 159 (7): 663-70
Morkved S, Bo K. (2000). Effect of postpartum pelvic floor muscle training in prevention  and  treatment  of  urinary  incontinence: A  one-year  follow-up. Br. J. Obstet. Gynaecol. 107: 1022-1028.
Petersen AM, Leet TL, Brownson RC. Correlates of physical activity among pregnant women in the United States. Med Sci Sports Exerc 2005 Oct; 37 (10): 1748-53
Rooney BL, Schauberger CW, Mathiason MA. Impact of perinatal weight change on long-term obesity and obesity-related illnesses. Obstet Gynecol 2005 Dec; 106 (6): 1349-56
Rooney BL, Schauberger CW. Excess pregnancy weight gain  and  long-term  obesity:  one  decade  later.  Obstet Gynecol 2002 Aug; 100 (2): 245-52
Sitnick  M,  Bodine  SC,  Rutledge  JC.  Chronic  high  fat feeding attenuates load-induced hypertrophy in mice. J Physiol 2009 Dec 1; 587 (Pt 23): 5753-65

Javier Alonso
Técnico Superior FEDA en Fitness y Entrenamiento Personal
Licenciado CAFD
Master en Rendimiento Deportivo y Salud

 

 

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