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Con motivo del día internacional del cáncer de mama recalcaremos la importancia del ejercicio físico sobre esta enfermedad. El cáncer es la segunda causa de muerte de la población mundial, siendo los tumores de colon y de mama los principales y diagnosticados más frecuentemente. Además de los factores genéticos, la dieta y el estilo de vida, incluyendo el consumo de tabaco, alcohol y el sedentarismo, han sido identificados como factores de riesgo potenciales (Hainaut et al., 2012; Schmitz et al., 2011). Los estudios recientes han demostrado los efectos beneficiosos de la actividad física regular para reducir la incidencia global del cáncer, así como la reducción de problemas psicológicos y ayudar a controlar las consecuencias de la progresión de la enfermedad (Burnham et al., 2002; McTiernan, 2008). En partircular, la atrofia muscular, los cambios en el peso corporal, una capacidad aeróbica disminuida, fatiga, depresión, flexibilidad y fuerza disminuida tienen un impacto significante en la calidad de vida de estos pacientes (Dimeo et al., 1998; Patterson et al., 2010). Los estudios han demostrado que la mayoría de estos efectos colaterales se controlan mediante la actividad física regular (Mock, 1997).
Actualmente, el entrenamiento aeróbico y neuromuscular se consideran herramientas importantes en el tratamiento del cáncer, no solo para la rehabilitación de pacientes, sino para disminuir los factores de riesgo potenciales de cáncer por el estilo de vida, los cuales están muy relacionados con la progresión de la enfermedad (ACSM, 2010; Courneya, 2003).
Otros estudios (Galvao et al., 2005; Speck et al., 2010) han investigado otros aspectos del ejercicio como una terapia, y demostraron que el ejercicio físico necesita ser supervisado y rigurosamente monitorizado. Parece ser que la capacidad de modular la intensidad del ejercicio atendiendo a la tolerancia del mismo en los pacientes (individualización) aumenta y mejora la adherencia. Es importante proponer un nivel de ejercicio apropiado al estado clínico de éstos (Galanti et al., 2013).
Las evidencias sugieren que moderados niveles de actividad física pueden incluso reducir el riesgo de muerte por cáncer de mama (Holmes et al., 2005), y por lo tanto el ejercicio puede ser una intervención importante para mejorar, no sólo la calidad de vida, sino también la supervivencia general a esta enfermedad. El ejercicio es una intervención efectiva para mejorar la calidad de vida, la condición física cardiorrespiratoria, la función física y los síntomas de fatiga en pacientes y supervivientes de cáncer de mama (Margaret et al., 2006).

Javier Alonso
Formador FEDA
Licenciado CCAFD

REFERENCIAS:
American College of Sports Medicine. Guidelines for Exercise Testing and Prescription, 8th ed. Philadelphia, PA: Lippincott Williams & Wilkins; 2010.
Burnham TR, Wilcox A. Effects of exercise on physiological and psychological variables in cancer survivors. Med Sci Sports Exerc. 2002;34:1863–1867.
Courneya KS. Exercise in cancer survivors: an overview of research. Med Sci Sports Exerc. 2003;35:1846–1852.

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