man exercise trunk-bending with twist
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Javier Alonso Álvarez
Técnico Superior FEDA en Fitness y Entrenamiento Personal
Doctorando en Ciencias del Ejercicio y Salud
Máster en Rendimiento Deportivo y Salud
Especialidad en Ejercicio Físico Para la Salud
Twitter: @javieralonsoFIT
javieralonso@fedamurcia.com

 

Los gimnasios, monitores de actividades dirigidas, entrenadores personales y otros especialistas del ejercicio y del fitness llevan una constante y prolongada lucha por estar a la última en las novedades que aparecen en el mercado de este sector. Este hecho es beneficioso para el cliente ya que se aprovecha de disfrutar lo último en métodos y medios de entrenamiento, es novedoso y además las nuevas modas parece que salen bastante rentables económicamente para el que vende estos productos y servicios a la última. No obstante, ¿estamos teniendo en cuenta si estas herramientas de entrenamiento son beneficiosos o seguros para la salud de nuestro cliente? Y en el caso de que sí, ¿controlamos todas las variables de entrenamiento para que lo siga siendo?. Posiblemente no, y es que nos dejamos llevar en muchas ocasiones por las nuevas tendencias y las aplicamos sin entender bien cómo funciona o cuáles son los riesgos (o beneficios) reales para el cliente. Hay que tener en cuenta que la mayoría de medios novedosos de entrenamiento que han salido en los últimos años (entrenamiento en suspensión, plataformas vibratorias, rope training, kettlebells, etc) siguen el siguiente proceso: alguien lo inventa, lo patenta, lo distribuye, se comercializa, se utiliza mundialmente y, finalmente, se investiga a nivel científico cuáles son sus efectos (positivos/negativos) que pueda tener o cómo sería la forma más eficaz/segura de utilizarlo.

 
Esto mismo está ocurriendo en estos momentos con el chaleco eléctrico (o llamado también electrofitness o biotraje), que garantiza mantenerte en forma y perder peso sin apenas esfuerzo y con sólo 20 minutos a la semana de entrenamiento sin apenas contraindicaciones. Y si encima la primera sesión de prueba es gratuita, ya uno (casi) se tira a la piscina. En este sentido, ¿qué nos puede decir la ciencia al respecto?

 
Aunque existen muchos estudios sobre la electroestimulación local, puesta de moda desde los años sesenta, sobre la electroestimulación mediante el chaleco existen menos estudiosy es ahora cuando se están publicando artículos donde se pueden contrastar a nivel científicosus efectos. Como cualquier otro instrumento para el entrenador personal, dependiendo de cómo se utilice se podrá hacer el bien o el mal. Por lo tanto, hay que hacer una revisión de cómo y con quién utilizarlo para aumentar todo lo posible los beneficios sin elevar los riesgos de cada persona (individualización). En los últimos años se ha demostrado en algunos estudios que es seguro usarlo y tiene efectos beneficiosos en la población mayor sobre la masa muscular, masa grasa y capacidad funcional (Kemmler et al., 2010a; Kemmler et al., 2010b; Kemmler et al., 2014; Kemmler&Stengel, 2013) aunque no tanto sobre la densidad mineral ósea medido a nivel lumbar y de la cadera (Stengel et al., 2015).A pesar de ello, en personas mayores que no sean capaces de realizar actividades físicas intensas puede ser interesante la inclusión de la electroestimulación para el mantenimiento de la densidad mineral ósea. En sujetos jóvenes entrenados, se ha comprobado que entrenar con chaleco no incrementa de forma sustancial el gasto energético, ya que sólo se aumenta un 20% ese gasto entrenando con el chaleco (Kemmler et al., 2012).

 
En contra, tenemos varios aspectos a comentar y que hay que tener tanto o más en cuenta que los aspectos positivos detallados anteriormente. En primer lugar hay que decir que este sistema de entrenamiento mediante impulsos eléctricos externos tiene más sentido y aplicabilidad en el ámbito de la rehabilitación. Cuando se utiliza en personas sanas, las adaptaciones neuromusculares producidas por la electroestimulación suelen ser inferiores y rara vez superan a las producidas por las contracciones neuromusculares voluntarias (Hainaut &Duchateau, 1992; Ruther et al., 1995).

 
Respecto a la activación neuromuscular, debemos tener en cuenta que durante una contracción voluntaria las unidades motoras son reclutadas de forma ordenada de menor a mayor tamaño en función de la intensidad (Henneman, Somjen&Carpenter, 1965) y durante la electroestimulación, independientemente de la intensidad, se activan primero las unidades motoras mayores (Solomonow, 1984), que corresponden a las fibras musculares rápidas o tipo II, lo que deriva en un mayor consumo energético, pero también un estrés y fatiga muscular mayores en intensidad y antelación (Vanderthommen et al., 2003). En este sentido hay que decir que el dolor-daño muscular y las agujetas provocadas por la electroestimulación son mayores que en las contracciones voluntarias (Moreau et al., 1995). Un estudio de caso reciente (Finsterer&Stöllberger, 2015) demuestra cómo los marcadores sanguíneos de daño muscular (CK) de una mujer de 32 años aumentan sustancialmente (rabdomiólisis) tras un entrenamiento con un biotraje MIHA-BodyTech® (hasta 86000 U/l, teniendo en cuenta que el rango normal en sangre está entre 38-174 U/l). Esta persona tardó más de 11 días en recuperarse de los dolores musculares y los valores elevados de CK y corrió el grave riesgo de sufrir un fallo renal. No obstante, a pesar de que con la electroestimulación se reclutan preferentemente las fibras rápidas, la capacidad de generar fuerza máxima va a ser mayor mediante la contracción voluntaria (Bax et al., 2005), debido por una parte al efecto eléctrico nocivo sobre la unidad motora (Hainaut &Duchateau, 1992) y por la activación aislada que ejerce el electrodo sobre la musculatura implicada (Miller &Thepaut-Mathieu, 1993).

 
Hay que destacar que si sólo se utiliza el chaleco eléctrico como método de entrenamiento, estaremos descuidando aspectos básicos para la prevención de lesiones deportivas que implican acciones sensomotoras. En este sentido, hay que tener claro que la electroestimulación se trata de un entrenamiento “pasivo”, es decir, el estímulo no lo produce nuestro sistema nervioso y, por lo tanto, las adaptaciones neuromusculares producidas por estímulos voluntarios se podrían deteriorar por el desuso y dar lugar a un aumento del riesgo de lesiones agudas. Asimismo, dado que no existe una estimulación adecuada en los tendones, incurriríamos también en un aumento del riesgo de sufrir tendinitis o tendinopatías.

 
Resumiendo, el biotraje es una herramienta más para el entrenador personal que debe ser utilizada de forma correcta y teniendo en cuenta que un uso inadecuado en personas sanas o con alguna patología podría entrañar serios problemas en la salud de los clientes. El chaleco electroestimulador puede ser recomendable utilizarlo como complemento en personas sanas de forma puntual para dar variedad y novedad a sus entrenamientos, no frecuentemente o de forma exclusiva tal y como se está promocionando en la actualidad (intereses de marketing). Siempre será aconsejable que la persona que lo utilice tenga un cierto nivel de entrenamiento (que no sea sedentaria completamente) y que los programas de entrenamiento sean individualizados, progresivos en la dosis, muy variados y, ante todo, que no entrañen un riesgo para el cliente.

 

 
El biotraje estaría desaconsejado especialmente en los siguientes casos:

  • Mujeres embarazadas.
  • Niños.
  • Pacientes con enfermedades metabólicas (diabetes, hipertiroidismo, etc).
  • Enfermedades neurológicas (epilepsia…).
  • Pacientes con cardiopatías.
  • Pacientes con hipertensión arterial.
  • Pacientes con miopatías.

 

Sería recomendable acudir al médico tras una sesión de electroestimulación si…
– Tienes dolores musculares (agujetas) de gran intensidad o con duraciones mayores a 4 días.
– Se acompaña de fatiga generalizada u orina de un color más oscuro de lo normal.

 

REFERENCIAS:
Bax, L., Staes, F., &Verhagen, A. (2005). Does neuromuscular electricalstimulationstrengthenthequadricepsfemoris?. Sports Medicine, 35(3), 191-212.

 
Hainaut, K., &Duchateau, J. (1992). Neuromuscular electricalstimulation and voluntaryexercise. Sports medicine, 14(2), 100-113.

 
Henneman, E., Somjen, G., &Carpenter, D. O. (1965). Functionalsignificance of cellsize in spinalmotoneurons. Journal of neurophysiology, 28(3),560-580.

 
http://cadenaser.com/ser/2015/02/09/deportes/1423486355_721177.html

 
Kemmler, W., & von Stengel, S. (2013). Whole-bodyelectromyostimulation as a means to impactmusclemass and abdominal bodyfat in lean, sedentary, olderfemaleadults: subanalysis of the TEST-III trial. Clinicalinterventions in aging, 8, 1353.

 
Kemmler, W., Bebenek, M., Engelke, K., & von Stengel, S. (2014). Impact of whole-bodyelectromyostimulationonbodycomposition in elderlywomen at riskforsarcopenia: the Training and ElectroStimulation Trial (TEST-III). Age,36(1), 395-406.

 
Kemmler, W., Birlauf, A., & von Stengel, S. (2010). Effects of Whole Body-ElectromyostimulationonBodyComposition and CardiacRiskFactors in ElderlyMenwiththeMetabolicSyndrome. The TEST-II Study. DEUTSCHE ZEITSCHRIFT FUR SPORTMEDIZIN, 61(5), 117-123.

 
Kemmler, W., Schliffka, R., Mayhew, J. L., & von Stengel, S. (2010). Effects of whole-bodyelectromyostimulationonrestingmetabolicrate, bodycomposition, and maximumstrength in postmenopausalwomen: The training and electrostimulation trial. TheJournal of Strength&Conditioning Research,24(7), 1880-1887.

 
Kemmler, W., Von Stengel, S., Schwarz, J., &Mayhew, J. L. (2012). Effect of whole-bodyelectromyostimulationonenergyexpenditureduringexercise. TheJournal of Strength&ConditioningResearch, 26(1), 240-245.

 
Miller, C., &Thépaut-Mathieu, C. (1993). Strength training byelectrostimulationconditionsforefficacy. International journal of sports medicine, 14(1), 20-28.

 
Moreau, D., Dubots, P., Boggio, V., Guilland, J. C., &Cometti, G. (1995). Effects of electromyostimulation and strength training onmusclesoreness, muscledamage and sympatheticactivation. Journal of sportssciences, 13(2), 95-100.

 
Ruther, C. L., Golden, C. L., Harris, R. T., &Dudley, G. A. (1995). Hypertrophy, resistance training, and thenature of skeletalmuscleactivation. TheJournal of Strength&ConditioningResearch, 9(3), 155-159.

 
Solomonow, M. (1984). External control of the neuromuscular system. IEEE transactionsonBiomedicalEngineering, 12(BME-31), 752-763.

 
Vanderthommen, M., Duteil, S., Wary, C., Raynaud, J. S., Leroy-Willig, A., Crielaard, J. M., &Carlier, P. G. (2003). A comparison of voluntary and electricallyinducedcontractionsbyinterleaved 1H-and 31P-NMRS in humans.Journal of AppliedPhysiology, 94(3), 1012-1024.

 
von Stengel, S., Bebenek, M., Engelke, K., & Kemmler, W. (2015). Whole-BodyElectromyostimulation to Fight Osteopenia in ElderlyFemales: TheRandomizedControlled Training and Electrostimulation Trial (TEST-III). Journal of osteoporosis, 2015.

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